¿Acabar a las 6 de la tarde o empezar a trabajar a nuestra hora?

Hace unos días leía la noticia de que nuestra Ministra de Trabajo quiere que la jornada laboral acabe a las 6 de la tarde: http://economia.elpais.com/economia/2016/12/12/actualidad/1481549749_782098.html

Leyendo los comentarios parece que es lo más descabellado del mundo, pero no es ni más ni menos que lo que se hace en la mayoría de los países de Europa, que no sólo terminan a las 6, sino en algunos antes. Pero claro, si en algo somos capaces de esforzarnos es de seguir a la cola y los horario y la mentalidad hacia el trabajo no iban a ser una excepción.

Me gustaría descatar algunas de las grandes diferencias que he podido observar en persona trabajando con otros países de Europa:

  • Empezar a trabajar a la hora.

Todos tenenos un compañero/a con patente de corso para llegar sistemáticamente tarde y cuando todavía no ha terminado de encender el ordenador dice la frase: “¿vamos a tomar un cafelito, no?”. Si le sumas el retraso al tiempo del café bueno…

  • En todos los trabajos se fuma.

Y desde que se prohibió fumar en los centros de trabajo parece que se dió licencia a los fumadores  levantarse de su sitio, avisar al colega, esperar a que termine la llamada o el correo, llamar al ascensor, pasar el control de seguridad, echar el cigarrito y emprender el camino de vuelta hasta el próximo pitillo.

  • Repaso a la liga de fútbol.

Una vez tuve una reunión en Suecia y hubo dos hechos que me sorprendieron mucho: la reunión estaba programada para las 10 de la mañana y empezó a las 10 de la mañana. Todo el mundo estaba ya en la sala cuando empezó la reunión y conforme los participantes llegaban saludaban y se sentaban en silencio a esperar que comenzara la reunión.

Y no se repasó la liga nacional de futbol, ni la Champion ni la Eurocopa ni ninguna otra competición deportiva.

Cualquiera que no siga el deporte en televisión podrá hacer un cálculo aproximado de las horas laborales que habrá tenido que dedicar a escuchar apasionados debates sobre los fichajes en el mercado de invierno o los cambios de entrenador, todo muy interesante…

  • El horario partido.

Reconozco que como se come en casa en ningún sitio, y ahora que tengo la oportunidad de hacerlo lo valoro muchísmo porque también he vividos mis años de “tupper”.

No es que abogue por la costumbre anglosajona de comerse el sandwich en el escritorio, pero parar dos horas para comer hoy en día me parece una prolongación evitable de la jornada laboral y en muchos casos un desplazamiento agotador a casa para ir y volver.

  • El lunes y el viernes son días laborables.

Nunca he entendido esos mantras de “aquí de lunes…”, “pues ya de viernes!”. ¿Hace falta un día para prepararse para el fin de semana y otro para recuperarse?

Cualquiera que haya desempeñado una actividad comercial se habrá dado cuenta de los pocos días laborables que tenemos en España:

  1. De Julio a Septiembre o nos estamos yendo de vacaciones o estamos contándolas, además siempre hay alguién en ese impasse que impide que pueda completarse el proceso.
  2. Lo mismo se aplica a Semana Santa y a las Navidades, es necesario respetar el antes, el durante y el después.

Se habla mucho de la flexibilidad y la conciliación laboral pero aquí siempre será el “café para todos“, es decir, que si se decidiera realmente que a partir de las 6 de la tarde no puede quedar nadie en la oficina habría muchos/as a los que les habría sido imposible cumplir con sus 8 horas de trabajo.

Me explicaron una vez que en los países nórdicos, el que se quedaba “echando horas” en la oficina era visto por sus compañeros como alguien que no era capaz de terminar su trabajo dentro de la jornada laboral, mientras que aquí en España, auque poco a poco esto va cambiando, ha sido visto como el que más se sacrifica por la empresa y encima arrastra a muchos a esta dinámica.

Me imagino los conflictos y la indignación en una empresa en la que la Dirección de Recursos Humanos dijera: “el que llegue a su hora, no salga a fumar y demas se puede ir a su casa a las 6”, pero parece que hay que sufrir en silencio hasta las mil para poder seguir manteniendo esta “culturilla”.

Me parece que esta medida es más que necesaria primero para cambiar el modelo productivo y esa cultura de “presentismo” pero sobre todo para proteger a los/as trabajadores/as que viven sometidos al llamado “horario comercial” que cuando hablamos de centros comerciales o zonas de mucha afluencia turística se ha convertido en un 10:00 AM a 10:00 PM de cara al público, al que luego encima hay que sumarle el tiempo de reponer, hacer caja, recibir mercancia…